Un vecino de Nuevo Baztán abrió su casa para que otras personas pudieran ver una instalación funcionando, preguntar sin prisas y conocer la experiencia de alguien que ya había dado el paso.
Ese formato sencillo —una casa real, un comunero y sus vecinos— hizo tangible el proyecto. En aquel momento, la primera fase de la comunidad ya estaba completa con 29 familias.



